Nicolás Alvarado: No es lo que dices… es como lo dices

Había una vez una triste historia que aquí denominaremos “Designaron al nuevo director de TV UNAM… y no es Universitario” que ocurrió a principios de este año; y no, el hecho de que una persona no sea egresada de la Máxima Casa de Estudios es sinónimo de que no pueda desempeñar las funciones que requiere un puesto en la UNAM y en concreto la dirección de uno de los medios de difusión cultural y científica de la Universidad.

TVUNAM es un canal de difusión cultural y científica joven si tenemos en cuenta que su primera transmisión fue en 2005, pero que se convirtió para los mexicanos, en conjunción con el Canal 22 y el Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional (otra gran casa de estudios del país), como si habláramos de una triada, en uno de los canales referentes para las personas que buscan programación diversa, con contenidos abismalmente diferentes a los que presentan las televisoras mexicanas.

Y sí, los contenidos que ofrecen dichas televisoras siguen siendo más consumidos por la población del que se transmite por la triada, mucho más de los que nos gustaría admitir, lo cierto es que esto se ha convertido en un gran reto para las difusoras culturales, las cuales se han tenido que adaptar a las nuevas demandas de sus consumidores, y en esta lucha por la sobrevivencia, TVUNAM se ha quedado un poco atrás en relación con la creación y presentación de contenidos. Así la situación de la televisora de la Univeridad.

Regresando un poco más al presente. El descontento de la Comunidad Universitaria (de la que orgullosamente tengo la fortuna de pertenecer y con sinceridad me ciega ciertas veces como a muchos que amamos nuestra Alma Máter) por la designación del señor Nicolás Alvarado se podía dividir en dos vertientes que con el análisis y critica podíamos ver que más temprano que tarde tenían un punto de encuentro.

La primera de ellas era la designación de un personaje que nada tenía que ver con la Universidad y que por obvias razones no pertenecía a la Comunidad, en este sentido a muchos se nos hacía incongruente la idea de tener como director de TVUNAM a una persona no perteneciente a la Universidad, cómo puede una persona no perteneciente a la Comunidad generar contenidos cuyo principal consumidor se encuentra en la misma Comunidad.

Y no es que afirme que un comunicador no egresado de la UNAM sea incapaz de poder llevar a buen puerto a la televisora universitaria, pero sí creo que intrínsecamente los que pertenecemos a una institución educativa tenemos una percepción distinta de las necesidades y el sendero con el cual se deben resolver los problemas dentro de las mismas instituciones, sin mencionar que hay personas que amamos profundamente a nuestras Almas Máters, y en el caso concreto,  pensamos que se debe de dirigir la televisora como televisión por universitarios para los universitarios y para México.

La segunda vertiente que se podía distinguir dentro de las personas que desaprobábamos el nombramiento de Nicolás Alvarado, egresado de la Universidad Iberoamericana de la carrera de Comunicación, era el hecho de que nuestro nuevo Rector, el Dr. Enrique Graue designara como Director de TVUNAM, un medio que en un principio debe ser plural, incluyente y cuyo objetivo es el llevar contenido de calidad a la comunidad (en este caso, no limitado a la comunidad universitaria), a una persona con un marcado nexo a Televisa, la cual a su vez se encuentra alienada con grupos políticos específicos.

Y lamentablemente no estoy diciendo que TVUNAM siempre se ha mantenido como un medio plural y nunca ha obedecido a las alineaciones políticas del Rector en turno, pero lo cierto es que la mayoría de las personas no estábamos conformes con que el director TVUNAM tuviera nexos con la principal creadora de contenidos basura de México (y del mundo, si tomamos en cuenta la cantidad de programas que son producidos por Televisa y son exportados a diferentes países, para vergüenza del nuestro).

Pero la designación se dio y TVUNAM durante casi 9 meses fue dirigido por una persona no querida por la comunidad, cuya opinión y conocimientos sobre temas culturales no era válida para muchas personas de la población del país y cuya sensibilidad y compromiso para llevar contenido, no sólo para los universitarios, sino para todas las personas, evidentemente era nula.

Lo último quedo de manifiesto en una publicación en la prensa el pasado 30 de agosto. Y es que el entonces director de TVUNAM, dentro de su opinión sobre el fallecimiento del cantautor mexicano Juan Gabriel, donde dejaba de manifiesto que la música del cantante no era de su agrado, hizo uso de  palabras peyorativas al respecto.

En este sentido, no hay que olvidar que si bien hoy en día se vive un furor por el fallecimiento del artista, el cual se erige como un icono de la música mexicana, siguen existiendo personas que simplemente no les agrada o bien el artista o bien el género musical. No hay problema con que a una persona no le agrade una u otra, ya que siempre se tienen que respetar los puntos de vista y los gustos de los demás… siempre y cuando no se afecte a terceros.

El uso de palabras que en el argot mexicano tienen un profundo significado peyorativo y que hoy en día se trata de erradicar del vocabulario de la población por generar discriminación e incluso alentar el odio hacía grupos de la población, es un retroceso grave, pero que quien empleara dicho vocabulario sea el director de un medio de comunicación que en un principio debe de ser incluyente es una tragedia.

La sociedad mexicana estamos en una situación delicada, política y socialmente hablando, nuestros ánimos y percepciones sobre la llamada clase política son los más bajos en la historia (desde que se empezó a medir), así que la utilización de palabras como “naco” y “joto” (entre otros adjetivos) para calificar a una persona en sentido general, y a una persona con la cual los mexicanos se identificaban y lo identificaban como parte del pueblo en el sentido particular, es un agravio.

Si bien en lo personal, Juan Gabriel no es un artista con el cual me identifico, tanto a nivel personal como al nivel artístico, lo reconozco como una figura de la cultura mexicana, pero sobre todo como una persona, la cual durante la mayor parte de su vida pública se le identificaba como una persona homosexual no declarado.

Como dije, un agravio para muchos mexicanos fue que Nicolás Alvarado se refiriera al cantante como “joto”, “naco” y “letrista pobre”. Pero más profundo que ello encontramos un discurso homofóbico y racista, que contraviene con los principios de la Máxima Casa de Estudios y de los propios valores que a pasos lentos se han tratado de inculcar en la sociedad mexicana, la inclusión y el respeto.

Las declaraciones de Alvarado sirvieron, no sólo para corroborar la falta de apoyo por parte de la Comunidad universitaria, sino para constatar que la educación es algo que primordialmente se genera en el hogar y que ningún título universitario te puede entregar. Estamos de acuerdo con que los gustos del exfuncionario no coincidan con el quehacer artístico del hoy fallecido, pero que la respuesta de Alvarado sobre todo el revuelo que ocasionaran sus declaraciones, fuera que las mismas no son homofóbicas y discriminatorias, y que fueron emitidas en un momento “naco” es algo desagradable.

Nunca hay un momento adecuado para expresar un mensaje de ignorancia y discriminación, y eso debemos puntualizarlo, se nos aplica a todos.

Si el comunicólogo tuvo a bien cortarse la cabeza antes de que lo sacaran de la función pública por el repudio que se generó en su contra (teniendo incluso una petición en la plataforma change.org que solicitaba su destitución), su ignorancia queda de manifiesta como un cotidiano recordatorio que aún tenemos un largo trabajo que hacer en materia de inclusión.

Hoy Nicolás Alvarado ya no dirige TVUNAM y en las manos del Rector queda la designación de aquel que sea el próximo a dirigir la televisora universitaria. Y creo que todos los universitarios deseamos que la próxima persona que se quede con tal función sea alguien con la suficiente visión para renovar el canal cultural y que respete los valores que se desprenden de la Universidad.

Bueno, eso es lo que quería expresar el día de hoy por ello me despido, esperando poder escribirnos pronto, y recuerden que la mejor forma de conocer el mundo es sabiendo su opinión, así que no duden en compartirla.

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